lunes, 20 de abril de 2026

Para mi hermano

Hay momentos en los que algo se rompe adentro
y todo se vuelve difícil de sostener.

Y en medio de eso,
pienso en ti.

No porque tengas respuestas,
sino porque contigo
las cosas no se sienten tan pesadas.

Hay algo en tu forma de estar
que no hace ruido,
pero sostiene.

Y yo…
creo que aprendí a mirar el amor desde ahí.

Por eso me confunde tanto
quedarme donde algo no alcanza.

Porque lo veo.
Lo entiendo.
Sé cuando algo no es suficiente.

Y aun así,
a veces me quedo.

No por ingenua.
No por falta de fuerza.

Sino porque hay una parte de mí
que sigue creyendo
que querer también es insistir.

Pero tú no eres así.

Tú no complicas lo esencial.
No haces del cariño un lugar incierto.

Contigo,
cuidar nunca ha sido duda.

Y tal vez por eso,
sin darme cuenta,
terminé buscando eso mismo afuera:

alguien que esté,
que sostenga,
que no haga del amor
algo que se cuestiona todo el tiempo.

Pero no todo lo que se siente
es suficiente para quedarse.

Y entender eso
también duele.

Aun así,
cuando todo se me enreda,

sigues siendo eso
a lo que vuelvo sin pensarlo.

No como escape,
sino como lugar.

Y ahí es donde algo se ordena:

en saber
que el amor que elija

tiene que ser tan claro,
tan firme,
tan tranquilo

como el que aprendí de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

what remains

Créeme cuando te digo que desearía, desde el fondo de mi corazón, dejar de verte en cada calle, dejar de escucharte en cada canción. Desearí...